El cliente es parte del proceso de diseño.

Cada uno tiene una historia y nos gusta escucharla.

No interrumpir la cultura.

Cuando sabemos con quién estamos hablando, necesitamos explorar su mundo. Eso significa sumergirse profundamente en su cultura, para entender el contexto y jugar con sus reglas. ¿Qué es lo que les gusta? ¿Qué es lo que no les gusta? ¿Prefieren la pizza o la pasta? ¿O son intolerantes al gluten? En concreto, significa hacer un seguimiento de las tendencias, eventos y movimientos que podrían tener un impacto en la vida de nuestro cliente. Siempre vamos a averiguar cómo ser parte de su cultura en lugar de interferir con ella.